El futuro de Santo Domingo está fuera del centro
Santo Domingo necesita vivienda, pero también empleo, servicios y nuevas centralidades fuera del Distrito Nacional
El futuro de Santo Domingo está fuera del centro. Podemos construir miles de viviendas en la periferia, pero si el empleo, la educación, la salud, el comercio y los servicios continúan concentrados en el Distrito Nacional, seguiremos obligando a cientos de miles de personas a entrar diariamente al mismo núcleo urbano.
Ese es uno de los problemas estructurales detrás del caos de Santo Domingo. No se trata solo de tapones, sino de una ciudad demasiado dependiente de una sola centralidad económica.
El problema es la concentración
El Plan de Movilidad Urbana Sostenible del Gran Santo Domingo registra más de tres millones de viajes diarios y alrededor de una hora y quince minutos por desplazamiento. También identifica una fuerte polarización hacia el Distrito Nacional.
La lectura es sencilla: una parte importante de la población vive fuera del Distrito Nacional, pero continúa entrando a él para trabajar, estudiar, recibir servicios o hacer diligencias.
Por eso, construir más vivienda en Santo Domingo Este, Norte, Oeste, Haina o San Cristóbal no resolverá por sí solo el problema. Si esas viviendas no están acompañadas de actividad económica, podemos crear comunidades dormitorio: lugares donde se duerme, pero desde los cuales hay que salir todos los días para producir.
El suelo puede ser más económico y la vivienda más accesible, pero parte de ese beneficio termina pagándose en transporte, combustible y tiempo perdido.
De vivienda a nodos económicos
Ciudad Juan Bosch demostró que en República Dominicana es posible articular suelo, vivienda, servicios e inversión a gran escala. La próxima generación de desarrollos debe dar un paso adicional: no basta con construir viviendas; hay que construir economías urbanas alrededor de ellas.
La solución pasa por impulsar nodos económicos periféricos: zonas donde vivienda, empleo, comercio, educación, salud y servicios convivan dentro de una misma lógica territorial.
No significa convertir cada municipio en otro Distrito Nacional. Cada zona puede desarrollar una vocación propia: logística, manufactura, tecnología, salud, educación, comercio o servicios empresariales. El objetivo es reducir la dependencia cotidiana del centro.
Una vivienda cerca del empleo, los servicios y el transporte tiene una base económica más sólida que otra cuya principal ventaja sea un terreno barato.
Menos viajes, más ciudad
El Metro, los corredores, las mejoras viales y el transporte público seguirán siendo fundamentales. Pero ninguna infraestructura puede resolver por completo una ciudad donde demasiadas personas necesitan desplazarse hacia el mismo lugar a la misma hora.
La respuesta de largo plazo no puede ser únicamente mover más personas hacia el centro. También debemos disminuir la cantidad que necesita hacerlo. Eso exige planificación territorial y coordinación entre Estado, municipios y sector privado.
La política de vivienda debe formar parte de esa conversación. Entregar una vivienda lejos de las oportunidades puede resolver un techo, pero no necesariamente mejorar la vida cotidiana de una familia.
El Distrito Nacional no necesita seguir acumulando toda la presión económica del Gran Santo Domingo. La periferia tampoco debe convertirse en una sucesión de proyectos residenciales. Necesitamos nuevas centralidades.
El futuro de Santo Domingo está fuera del centro: en comunidades capaces de acercar vivienda, empleo y servicios. Porque una vivienda resuelve dónde dormir; una ciudad bien planificada resuelve dónde vivir, trabajar y prosperar.
Arituclo publicado en el periodico EL inmobiliario el 3 de Septiembre del 2026. Enlace: https://inmobiliario.do/confotur-no-corrige-un-proyecto-debil/
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